

Niños padres de un árbol.
En los colegios de Pambarumbe los alumnos siembran árboles, los adoptan y se encargan de cuidarlos hasta que sean capaces de sobrevivir por sí solos. Los más pequeños aprenden, de mano de los más grandes, a cuidar estos árboles, manteniendo un contacto muy fuerte con la naturaleza en un proyecto que ayuda a recuperar terrenos afectados por años de tala.
El pasado 22 de abril se celebró el Día mundial de la tierra, fue el día de aquel planeta azul en donde vivimos, muchos no lo tomamos en cuenta y lo que es peor aún no nos preocupamos por su conservación.

Existe un proverbio chino que dice "Todo hombre debe sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro" en alusión a que en el mundo el hombre tiene estas tres importantes misiones, algunos pensarán que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro no tiene nada de importante, pero si nos detenemos a pensar un poco en cada una de estas acciones que manda este viejo proverbio, descubriremos que hay muchas razones por las cuales sí lo son y no terminaríamos de describir estas razones. Así que solo nos limitaremos a explicar algunos de los motivos del por qué es importante una de ellas, sembrar un árbol.
"Todo
hombre debe sembrar un árbol" porque de esta forma ayudaría
a menguar los efectos del cambio climático, imaginen si cada una
de las personas en el mundo hubiéramos sembrado un árbol
alguna vez en nuestras vidas; definitivamente no estaríamos sufriendo
las consecuencias originadas por estar contaminando durante muchos años
nuestro planeta. El cambio climático origina, entre otros problemas,
aumento de las temperaturas, desaparición de los glaciares, desertificación,
olas de calor, huracanes, maremotos, etc.
Felizmente en algunos lugares de nuestra región sembrar árboles
se ha vuelto una prioridad para los niños y niñas en edad
escolar. Poblados como Pambarumbe, un anexo del distrito de Santa Catalina
de Mossa en Morropón, ha iniciado desde hace algunos años
una campaña de reforestación con el fin de recuperar zonas
que han sido indiscriminadamente taladas para conseguir leña, sin
tener cuidado en sembrar nuevos árboles para reemplazar los que
se cortaron año tras año.
Los alumnos del colegio secundario Nuestra señora del Rosario de Pambarumbe, a su corta edad, ya han sembrado más de un árbol cada uno, además enseñan a los niños más pequeños a sembrar y cuidar los árboles para que cuando ellos, por algún motivo, no estén en su pueblo los niños se encarguen de su cuidado.
Para conocer esta experiencia de trabajo conjunto entre escuela y comunidad
viajamos, el sábado 21 de abril, hacia Pambarumbe. El motivo que
nos llevó hasta ese lindo pueblo es organizar una visita, junto
a un grupo de 60 docentes que laboran en la cuenca Catamayo Chira para
que conozcan esta experiencia a todas luces replicable en todas las escuelas
de nuestra Región.
La próxima visita se realizará la primera semana de junio y es organizada por las instituciones involucradas en la Ejecución del proyecto "Desarrollo de un sistema participativo de gestión pública de la educación productiva en la cuenca Catamayo Chira" con el objetivo de que los docentes aprecien actividades productivas educativas dentro de nuestra realidad.
El proyecto es ejecutado por La Central Peruana de Servicios, La Asociación Chira Educación Sin Fronteras y la Dirección Regional de Educación con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional AECI y el Proyecto Binacional Catamayo Chira.
Los niños de Pambarumbe ya han sembrado un árbol,
en la vida solo les falta tener hijos y escribir un libro. Si son capaces
de dar el adecuado cuidado a estos pequeños árboles entonces
es muy probable que puedan tener hijos buenos que crecerán rodeados
de aquellos árboles sembrados por sus padres cuando niños.
